Le acababa de poner un SSD nuevo a mi MacBook Pro 2015 e instalado macOS Monterey encima. En teoría, esa combinación debía sentirse más rápida que nunca — un disco de estado sólido reemplazando al mecánico original, en una máquina que ya conocía bien. En la práctica, la Mac se sentía peor que antes del cambio: el cursor se congelaba al abrir aplicaciones, Chrome tardaba segundos en responder a un clic, y Activity Monitor mostraba 234 procesos corriendo al mismo tiempo.
El primer instinto de cualquiera que ha usado una Mac por años es correcto en la superficie: "algo está reindexando". Y tenía razón, a medias.
La primera sospecha: Spotlight reindexando (parcialmente cierta)
Después de un upgrade de sistema operativo o un cambio de disco, Spotlight reconstruye su índice de búsqueda desde cero. Ese proceso, mds_stores, puede consumir una cantidad notable de CPU y de disco mientras dura. Es una explicación razonable, y en las primeras horas después de instalar Monterey, probablemente era parte real del problema.
El error que casi cometo fue quedarme ahí. Apagar Spotlight, esperar, o simplemente asumir que "ya se le pasará" es la reacción natural cuando encuentras una explicación que suena técnica y razonable. El problema es que sonar razonable no es lo mismo que ser la causa completa — y varios días después de la reindexación esperada, la máquina seguía igual de lenta.
El dato que cambió el diagnóstico
Lo que rompió la hipótesis de Spotlight fue un número: el Load Average del sistema rondaba 80. Para quien no está familiarizado con esta métrica, el Load Average no mide cuánta CPU se está usando — mide cuántos procesos están esperando turno para usar CPU o disco en un momento dado. Un número de 70 u 80 sostenido en una Mac de 8GB no es "está ocupada", es una señal de saturación real.
Lo que terminó de confirmar que el problema no era un proceso específico fue ordenar la lista de procesos por consumo de CPU individual. Si Spotlight o cualquier otra app estuviera acaparando el sistema, aparecería arriba de la lista con un porcentaje alto. En mi caso, todos los procesos mostraban 0.0% de CPU individual — ninguno, sumado, explicaba un Load Average de 80. Esa contradicción es la pista que apunta directo a I/O de disco: el sistema no está esperando por CPU, está esperando por lecturas y escrituras que no terminan de completarse.
La lección: cuando ningún proceso explica el problema, mira el disco
El diagnóstico completo — cómo confirmar que es I/O de disco con los comandos correctos, y cómo verificar si el disco físico tiene un problema real (SMART status) antes de reinstalar nada — lo dejo en el siguiente artículo de esta serie, con los comandos exactos que usé y qué significa cada resultado.
La lección que me quedó de esta primera parte es más simple de lo que parece, y se aplica más allá de una Mac lenta: cuando el primer síntoma visible no explica completamente el problema, seguir optimizando sobre esa hipótesis es perder tiempo. Hay que buscar el dato que contradiga la explicación fácil.
Diagnóstico digital
El mismo principio aplica a un sitio web o un sistema que "anda lento": diagnosticar la causa real antes de invertir en la solución equivocada.
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